NYO. Superdotada. Marilyn Monroe sacaba pecho cuando alguien reconocía lo bien que actuaba. ¿Pero sabían que escribió poesía? Una pasión culta y oculta, a pesar de que Arthur Miller afirmaba que nunca la vio terminándose un libro. Enfermiza vocación la suya, la de las pastillas convertidas en poesía, con un eje central, la Muerte, meciéndola para dormirse, para llevarse de ella su hermosura y candidez:
y floreciste y finalmente
te aferraste a mí.
Y cuando el viento golpeó con tierra
y arena...tú te aferraste a mí.
Más fina que una telaraña yo,
más diáfana que cualquiera;
pero se adhirió
y se mantuvo firme ante los poderosos vientos.
Vida... de la que en ciertos momentos
existo en tus dos direcciones.
En cierto modo sigo colgando hacia abajo casi siempre,
mientras tus dos direcciones tiran de mí.
- Marilyn Monroe-

Sus fracasos, sus miedos, sus dolores, quedaron grabados en el papel, como huella imborrable de su angustia no hecha pública:
absolutamente inexistente,
ausente de aquí, de todas partes;
pero cómo lo haría...
Siempre hay puentes...
como el puente de Brooklyn.
- Marilyn Monroe-
Pero no se tiró por ningún puente... ¿Realmente se suicidó o era amante de la vida? ¿Una mujer con esperanzas e ilusiones que no veía satisfechas?
Vida...
Existo en tus dos direcciones.
Permaneciendo de algún modo,
colgando hacia abajo casi siempre,
fuerte como una telaraña en el viento,
existiendo con la fría escarcha
más que esos brillos en forma de gotas
que he visto en los cuadros.
- Marilyn Monroe-
Desnuda ante la tristeza que la engulle, ella, la diva o la Vida, agarradoramente poética, recibe a la innombrable Muerte disfrazada, que cuando habla pone fin al poema:
¡Socorro, socorro,
socorro!
Siento que la Vida se me acerca,
cuando lo único que quiero
es morir.
- Marilyn Monroe -
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